una conversación atrasada
Pasaron casi tres minutos en absoluto silencio. Volvió a sonar la melodía del móvil, no contesté la llama, sonó el timbre del telefonillo y tampoco conteste, permanecí de pie en la cocina, sosteniendo la copa de vino blanco, quizá era él, que volvía a decir algo. El reloj baila acompasadamente, bailaba con mi corazón, se unían con un pum, pum, pum regular y abstrayente.
….
-¿No estas con nadie ahora?-
Casi sin darme tiempo a responder se contestó
-Eso es duro-
Aunque a veces no lo queramos reconocer, todo el mundo está solo, (pensé como si reflexionase) a la soledad no se le puede temer. ¿Por qué me haces esa pregunta?
Por que crecimos juntos y tengo derecho a hacértela
¿Derecho?
Si, derecho.
Mi hermano tiene esa cualidad de hacer afirmaciones a las que no puedes más que callar, por que si no lo haces, corres el riesgo de sentirte absolutamente vació. Es un solo instante, preciso y decisivo lo dice y te mira fijamente… no tienes escapatoria
- nunca fuiste un niño normal, y ahora de adulto tampoco lo eres-
- depende lo que tu entiendas por normal –
- pues eso lo normal –
otra vez esa mirada, otra vez si armas…
De repente sonó el móvil, con esa melodía que tan bien conocía.
- ¿ no vas a contestar’ –
- no –
- anda contesta, puede ser importante –
Otra vez esa mirada…
- si, dígame –
- hola, ¿Cómo me contestas así?, ¿no sabias que era yo? –
Mi hermano me miraba dando un sorbo a su copa de vino
- no había mirado la pantalla –
- OK, da igual, me imagino que sabes por que te llamo, hace una semana que no hablamos, no contestas mis mensajes, no das señales de vida, estoy preocupado por ti, sabes que te quiero ¿verdad?-
- no, no lo se –
- no me puedes decir eso así, de esa forma tan escueta, joder ¿Qué pasa?-
- no pasa nada, pero ahora no puedo hablar –
- si no es ahora, tal vez no sea nunca –
- está bien si así lo quieres –
- por supuesto que no lo quiero, prométeme que mañana nos vemos –
- OK, te llamo –
- un beso –
- ciao –
Tras colgar la llamada mi hermano seguía mirándome…
- así que… si estas con alguien –
- déjame en paz ¿vale?-
- ¡¡¡porca Troya!!!, ¿Cuándo vas a dejar de esconderte ante mi?-
- ¿esconderme?-
- si … la Yaya ya no está –
- eso no hace falta que me lo digas –
- te das cuenta de que te alejas, ¿es la última vez que te doy la oportunidad …?-
- últimamente, todo son ultimatums –
- por que quieres –
- será –
mi hermano nunca ha estado, ha sido el gran ausente, casi podría ser mi padre, y sin embargo entre el y yo hay tanta distancia…
- es una pena que no confíes en mi –
- eso no es cierto, simplemente somos muy diferentes –
- ¿de veras crees que lo somos?, … se más de ti de lo que puedes creer, pero si tu no das el paso yo tampoco –
- nono, dime, ¿Qué sabes de mi? –
Mi corazón comenzó a descompasar con el reloj
- se lo extremadamente sensible que has sido y que eres, se que nunca lloras delante de los que te quieren, se que has nacido para ser diferente y esa es tu alegría y tu pena, se que amas y la forma en la que amas… ¿contento?-
- entonces si sabes todo eso, ¿por que ese empeño en que te cuente? –
- … por que te quiero –
Te quiero, te quiero, te quiero… cuantos te quiero en un solo día, o mejor en una sola mañana...
- nono, sabes que siempre he admirado lo independiente que eres, incluso intenté imitarte cuando era pequeño, pero somos tan diferentes-
- si … lo somos –
- esta bien, hablaremos de lo que quieres oír … -
y tras una hora de monólogo…
No contestó, no abrió la boca, simplemente tras oírme, me miro de nuevo, colocó su copa en la encimera y se marchó. Si, a veces oír, aun conociendo lo que vas a escuchar, se convierte en un eco en el interior de tu cabeza. En sus ojos se peleaban el rechazo, la desilusión, la ternura y el cariño.
…
Volvió a sonar el timbre del telefonillo, me acerque, lo descolgué…
- soy yo, sólo quiero decirte que te quiero, y que el tiempo me ayudará a digerir, tienes eso que tenía la Yaya, no necesitas respetar las reglas de nadie, pero entre tu y yo aun queda un baile en el que no habrá reglas, nos vemos pronto…-
y el silencio volvió a mi cocina, pum pum pum…oyéndolo entrecortado, e imaginando los magníficos ojos heredados de papá mirando a la cámara del telefonillo estuve a punto de ponerme a llorar, pero no, me ha costado mucho sentir como siento, vivir mi sexualidad como la vivo, mirar de frente. Emocionado cogí su copa de vino aun sin acabar, saboreé un gusto agridulce, después de dos minutos, en el que el silencio volvió a ser el de costumbre, regresó la sonrisa… Te quiero con Locura Nono.









ser_anonimo dijo
DAMMI UN BACIO KE NON FA PARLARE.....
6 Mayo 2008 | 12:23 PM